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lunes, 7 de octubre de 2019

El monje, de Mathew G. Lewis



¿Saben esa sensación que uno tiene cuando está leyendo una novela a la que le quedan apenas unas cincuenta páginas y que hace que empieces a leerla más lento porque no quieres que se termine? Todos la hemos tenido más de una vez y eso suele ir acompañado de un regusto dulce en el paladar que te invita a hacer críticas grandilocuentes y entusiastas acerca de lo que acabas de terminar. Gritas a todo el mundo que tienen que leer este libro. Sonríes cuando alguien a quien ni siquiera conoces sabe de la existencia de esta historia y vas buscando como un loco nuevas reseñas y adaptaciones al celuloide de la historia porque quieres seguir adentrándote en un mundo nuevo que desconocías poco tiempo atrás.
Este es uno de esos libros. Uno de esos que perdurará para siempre en tu cabeza y que lo subirás a los más elevados peldaños de tus lecturas favoritas.
¿Pero realmente es tan bueno como dicen? Si esa es una de esas novelas pomposas que se enredan en tramas rebuscadas y que apenas dará nada de miedo. Mmmmm, déjenme explicar unas cositas.
Hace más de doscientos años el ser humano tenía otra visión de lo sobrenatural y manejaba unos acordes del terror que no se pueden equiparar a los que estamos acostumbrados en estos tiempos. Hoy en día leemos acerca de posesiones demoniacas, asesinos enmascarados, cadáveres que regresan con ansias de sangre y tripas, licántropos, vampiros y espectros vengativos y toda una suerte de criaturas que nos deleitan con sus temidas presencias. 
Pues imaginen por un momento que pudieras recopilar  todos los temores actuales y adaptarlos para los lectores de una época pasada donde el miedo a la muerte, a la presencia de espíritus, a los infiernos y a la pérdida de la virtud se unieran en una sola novela. Y que todas y cada unos de los engranajes que sustentan una situación aterradora se alinean para mostrarte una historia compacta que no se te va a quitar de la cabeza con facilidad.
Entonces, ¿tienes que leerlo si o si? Pues depende de ti como lector. Si esperas una novela de digestión rápida, que no te haga pensar y que esté llena de situaciones aterradoras en cada capítulo que leas mejor no te fíes demasiado de mi entusiasmo. Pero si están dispuestos a dar ese paso adelante y quieren conocer la historia de este monje Ambrosio, ejemplo andante de virtud y coraje y ver cómo sus más absolutas convicciones se van al carajo sin que apenas se pueda dar cuenta es la novela que están tardando en leer.
Y no solo eso, que ya sería más que suficiente. A lo largo de la novela iremos conociendo otras historias igual o más terroríficas que la de el monje. Habrán extraños exorcistas, monjas impuras, castigos inhumanos, confusiones fantasmales, serpientes, cadáveres putrefactos, torturas medievales, engaños, sexo no consentido, humor negro, leyendas medievales, fantasmas, espíritus, magia negra y brujería, querubines, maldiciones, pueblos enfurecidos, criptas y hasta un final que te helará toda tu memoria desde el momento en que dejes de leer esta novela. 
Esta novela es para mi ya lo mejor que he podido leer este año y, probablemente, me acompañará durante mucho tiempo en mis recuerdos. 

A todos aquellos que me pregunten si merece o no la pena leer esta obra clásica cumbre del gótico, de más de dos siglos de antigüedad, y uno de los exponentes máximos del género del terror les tendré que decir que están tardando en hacerlo.

martes, 1 de octubre de 2019

La señal, de Maxime Chattam



Tienes un libro como este en las manos y te preguntas si será tan bueno como lo pintan. La salvación del terror moderno, un soplo de aire fresco al género, te estremece hasta el punto de no poder levantarte a apagar las luces...Todos los calificativos imaginables para este libro de terror han sido pocos y eso condicionará tu opinión al respecto.
¿Es tan bueno como dicen?¿Vale tanto la pena leerlo con esa extensión? Mi respuesta es que sí. Que lo he pasado en grande con sus más de seiscientas páginas. Que he disfrutado de lo lindo en medio del misterio que envuelve el pueblo de Mahingal Falls, de su pasado, de sus secretos, de todo aquello que se oculta bajo los ríos anegados. A lo largo de sus capítulos, cortos y directos, no dejan de ocurrir sucesos sin explicación, algunos de ellos terrorificos, sin dar tiempo al lector de un pequeño descanso. Más de una vez me vi releyendo un pasaje ante lo macabro de la situación o para certificar que lo que había leído era real y no producto de mi ansia.
¿Quiere eso decir que nos encontramos con el libro de terror que todos buscamos? Pues mira, depende. Lovecraft solo hubo uno, y King otro (bueno...su hijo va por buen camino). Lo que narra aquí Maxime Chattam no es nada que no hayas leído antes. Es hijo de su tiempo y por sus páginas desfilan todo tipo de situaciones aterradoras que has leído o visto antes. Pero, ¿no pasa lo mismo cuando lees una novela negra?, ¿acaso las novelas románticas no reciten una y otra vez las mismas estructuras? En esta novela, todos los estándares del terror aparecen sin ningún tipo de pudor y, encima, el autor tiene la valentía de escribir algunos pasajes y situaciones que los autores convencionales no se atreverían ni a insinuar. 
Y si añadimos unos personajes que, sin ser el paradigma de originalidad, son coherentes y cercanos, pues entonces tienes todos los ingredientes para pasar un buen, mal, rato disfrutando de todo este entramado de atrocidades en el que las fuerzas del mal encuentran una oportunidad para hacer de las suyas. 
Si eres amante del terror tienes que leer esta novela. No revoluciona el género, pero te hace disfrutar de lo lindo de todo aquello que siempre has amado. Y no le compares. Ningún autor va a llegar a la altura de Poe, Lovecraft o Matheson. Pero...¿acaso no diremos lo mismo dentro de veinte años cuando uno recuerde La señal de Maxime Chattam?

Apocalipsis, de Stephen King

 Muchas veces cometemos el error de juzgar una historia en base a las ideas que nos habíamos formado en la cabeza. Nos adentramos en mundos ...