Mostrando entradas con la etiqueta Algernon Blackwood. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Algernon Blackwood. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de septiembre de 2019

Un estruendo sobre las sombras, de Algernon Blackwood



En el mundo de la literatura existen ciertas historias que, desde el momento en que quedan publicadas, se consideran referencia en su género. Por su particular narrativa, por sus nuevos enfoques o por qué tiene ese halo especial que las diferencia del resto. O también, por qué no, porque impactan en otros autores y las elevan a los altares de lo esencial.
Y es que todo lo que escribió Blackwood sirvió como inspiración al indiscutible genio del horror Lovecraft. En esta novela nos encontramos dos de sus relatos y, tras leerlos, entiendes perfectamente los motivos por los que quedo enamorado de la manera de escribir que tiene este autor. 
Quien más o quien menos habrá leído o escuchado por ahí que el Wendigo es uno de los pilares básicos en la historia de la lectura de terror. Aquí está ese relato y conforme avanzas en él entiendes el por qué. Una narración angustiosa, que en base a pequeños detalles, sonidos, aromas, leyendas, te va preparando poco a poco para llegar al punto al que el autor quiere. Y, como seas capaz de entrar en esa historia, terminas por estremecerte. Porque lo que es o no este famoso Wendigo solo lo descubres cuando te introduces en esos bosques aislados de toda civilización y confirmas la historias a las que temen los indios del lugar. A mi, personalmente, me rompió los esquemas y me tocó esa fibra de las que están compuestos los grandes resortes del miedo.
Pero es que hay otro relato en este libro. Y ahí si que me voló literalmente la cabeza. Se llama El bienamado de los árboles. Y es una historia fascinante a muchos niveles. Por un lado, una demostración grandiosa de cómo aterrar con los elementos cotidianos. Aquí un bosque está vivo, o al menos lo parece. Conseguir transmitir esa sensación no es nada sencilla y, cuando lo lees, no haces más que sentir la presencia de esas troncos observándote, dispuesto a lo que su naturaleza desconocida decida. Pero...

...esa es una lectura. Una lectura brutal y totalmente recomendable. Pero...¿ y si el relato fuera una enorme metáfora de algo más cercano y habitual?¿ Y si la amenaza que acecha a la pobre señora Bittarcy fuera una de las torturas más cotidianas y repetidas en la historia de la humanidad, una tortura ante la que ni todo su amor ni la presencia de un Dios ausente pueden enfrentarse? Créanme que la doble lectura de este relato da para mucho, sin quitarle el terror que produce el silencio y el viento.

Los Sauces. Algernon Blackwood



¿Cuál es la característica necesaria para que una historia dé miedo? Vete tu a saber, cada uno de nosotros puede sentirse más o menos atraído hacia un determinado tipo de recursos que nos atemorice sin que apenas nos demos ni cuenta. Desde la presencia de un ente espectral que escape a cualquier raciocinio a la sorpresa de un humano como tú que porte en sus manos un machete ensangrentado.
El miedo es una sensación personal y tiene un componente psicológico que determina su intensidad. Cada uno de nosotros tiene unos niveles de sugestión variables acordes a su experiencia y a su capacidad de asombro. ¿Cómo  puede un genio de la escritura ser capaz de sugestionar a lector y hacerle sentir parte de la historia que está narrando? Pues ahí está la clave y el mayor secreto de los grandes escritores del género. Algernon Blackwood consiguió inspirar (y aterrar) a contemporáneos suyos de la talla de Lovecraft y una muestra del cómo lo conseguía se encuentra en este relato de Los Sauces.
Y no es que la historia sea muy rebuscada y con miles de sorpresas. Aquí se repiten las artimañas que maneja con asombro Blackwood. Las fuerzas de la naturaleza, o lo que sea que hay en ellas, no están muy de acuerdo en que invadas sus territorios. Nada más y nada menos. Pero es que la forma que tiene de narrar las pesadillas naturales que tiene este increíble autor son dignas de estudio. Árboles que susurran entre ellos y que parecen moverse, aún sin la presencia del viento, sonidos extraños, sombras inesperadas, cambios en el terreno y latidos cardiacos que se muestran en los rostros. Todas y cada una de las descripciones que se narran en este libro acongojan sin que seas consciente de lo mal que lo estás pasando. 

Y cuando un libro consigue eso, es que realmente es muy bueno.

Apocalipsis, de Stephen King

 Muchas veces cometemos el error de juzgar una historia en base a las ideas que nos habíamos formado en la cabeza. Nos adentramos en mundos ...